
Condenan a un médico por una negligencia que dejó secuelas a un niño enfermo de cáncer
La Audiencia de Palma condenó en 2011 a un médico a tres meses de prisión y a indemnizar a los padres con 102.781 € por las lesiones que sufrió un...
Cuando hablamos de responsabilidad profesional en el ámbito sanitario, es común encontrar términos como "mala praxis" y "negligencia médica". Aunque suelen utilizarse indistintamente, tienen diferencias clave que todo médico y profesional de la salud debe conocer. Identificar correctamente cada concepto no solo es crucial desde el punto de vista legal, sino también para mejorar la calidad asistencial y prevenir reclamaciones.
La mala praxis médica se refiere a cualquier actuación profesional inadecuada o incorrecta que derive en un daño al paciente. No siempre implica negligencia, pero sí supone que ha habido un error en el ejercicio de la profesión.
Algunas de las causas más frecuentes de mala praxis son:
En términos legales, la mala praxis suele ser considerada un delito culposo, es decir, sin intención de causar daño. Sin embargo, si se demuestra intencionalidad, podría tratarse de un delito doloso.
La negligencia médica es un tipo de mala praxis que ocurre cuando un profesional sanitario omite los cuidados razonables que un paciente necesita, provocándole un daño evitable. Se considera negligencia cuando un médico o personal sanitario no actúa conforme a los estándares esperados en su especialidad.
Cuando ocurre un caso de negligencia médica, el paciente afectado puede reclamar una indemnización, la cual dependerá de la gravedad de las lesiones, la existencia de secuelas y otros factores como la edad del paciente.
Las secuelas más comunes que se tienen en cuenta en estas valoraciones son:
Uno de los pilares fundamentales de la relación médico-paciente es el consentimiento informado, regulado por la Ley 41/2002. Este documento certifica que el paciente ha recibido información detallada sobre cualquier procedimiento médico al que será sometido, incluyendo riesgos y posibles efectos secundarios.
Tras recibir la información por escrito el paciente debe firmar de forma consciente y voluntaria el documento, para constatar que ha comprendido todo y acepta el procedimiento.
El consentimiento informado es obligatorio en los siguientes casos:
Este documento no exime al médico de su responsabilidad en caso de mala praxis o negligencia, pero sí demuestra que el paciente fue informado y aceptó el procedimiento con pleno conocimiento.
En el ámbito de la medicina estética, la responsabilidad del profesional sanitario es aún más delicada, ya que muchos procedimientos no tienen un objetivo terapéutico, sino estético.
La cláusula de finalidad estética se aplica en casos donde un paciente puede alegar que el resultado no es el esperado. Esto puede dar lugar a reclamaciones incluso cuando el procedimiento se ha realizado correctamente desde el punto de vista técnico.
Por este motivo, los médicos estéticos deben ser especialmente cuidadosos a la hora de informar a los pacientes sobre los riesgos y posibles secuelas de cualquier tratamiento, y dejar constancia de ello en el consentimiento informado.
Cuando un seguro de responsabilidad civil profesional para médicos estéticos incluye esta cláusula, protege al médico ante reclamaciones derivadas de intervenciones estéticas, reduciendo el riesgo de asumir costes de indemnización elevados.
Dado que cualquier profesional de la salud está expuesto a posibles reclamaciones por mala praxis o negligencia, contar con un seguro de responsabilidad civil médica es fundamental. Este seguro cubre las posibles indemnizaciones que el profesional deba asumir, así como los gastos de defensa legal.
Si eres médico y buscas mejorar tu cobertura o contratar tu primer seguro de responsabilidad civil, te recomendamos comparar distintas opciones para encontrar la mejor protección al mejor precio. Puedes hacerlo en menos de un minuto usando nuestro comparador.
Evita riesgos innecesarios y ejerce tu profesión con la tranquilidad de estar bien protegido.